La era del Real Madrid

Va a hacer un año que no escribo aquí, pero la ocasión no merece menos. El Real Madrid ha levantado su duodécima Champions hace apenas media hora. Escribo en caliente porque me ha venido un arrebato de realidad, y tengo muchas ganas de expresar lo que siento ahora mismo.

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Andy Rayn. Agencia EFE.

El Real Madrid ha conseguido su tercera Champions en los últimos cuatro años, a parte de llevarse la liga española éste año. La mejor noticia para los madridistas, más allá de los títulos, es que por fin se empiezan a hacer las cosas bien. El club ha apostado por una gestión diferente respecto a la última década y sin duda le está funcionando. Ésta evolución en la manera de hacer las cosas tiene un claro responsable: Zidane. Florentino ha dejado por fin libertad a un entrenador para construir un proyecto más allá del escaparate. Los cromos de Florentino han dejado de ser indiscutibles, y Zidane decide quien juega y quien no. Con Bale recuperado, hace apenas tres años, hubiese sido impensable que Isco jugase la final. La confianza en el francés fue absoluta desde el primer momento, y el apoyo de la afición y también de la plantilla ha sido determinante para cuajar.

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Andy Rayn. Agencia EFE.

Aunque Zidane ha encajado a la perfección en el hueco que el club necesitaba, no creo que sea un gran entrenador. Los planteamientos y los cambios tácticos para solucionar partidos dejan mucho que desear, y aunque fue uno de los mejores jugadores del mundo, su visión como entrenador está todavía muy verde. La clave de su éxito reside en su persona. Zidane ha sabido transmitir a cada uno de los jugadores su importancia en la plantilla, y se lo ha demostrado con minutos. Si algo ha sabido hacer como entrenador ha sido crear una plantilla competitiva convencida de su valor, y los jugadores han respondido con esfuerzo, calidad y también con goles. Las tácticas y variantes se pueden aprender, pero la capacidad de convencer a tus jugadores de que son los mejores es el mayor reto de un entrenador.

Zidane ha apostado por jugadores como Isco, Nacho, Asensio, Lucas Vázquez o Morata entre otros, la mayoría de ellos jóvenes de la cantera que sienten la camiseta como suya, y eso es algo que no se compra. El mérito está en confiar en ellos y no en los que venden miles de camisetas.

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Chema Moya. Agencia EFE.

No soy una gran aficionada al fútbol del Madrid. Llevo muchos años disfrutando de un Barça que cuida la pelota, que la quiere y que la disfruta cuando la tiene, y me cuesta acostumbrarme a otro fútbol que no sea ese. El tiempo me ha enseñado que a pesar de ello, todos los sistemas y formas de jugar tienen su valor. La riqueza del fútbol está en sus diferentes versiones, aunque yo disfrute más un sistema que otro. Es por eso que he intentado adivinar a qué juega exactamente el Madrid, y por fin lo he entendido. El Real Madrid juega a ganar. No importa el cómo. La afición lo que espera de su equipo es que haga todo lo posible por llevarse la victoria. Lo importante no es el sistema, ni los jugadores, lo que hace ganar al Real Madrid es su ambición, y lo hemos visto muchas veces ésta temporada. El equipo ha luchado siempre hasta el final por la victoria, y el mejor ejemplo fue El Clásico. El Madrid se vio tan capaz de marcar el tercero, que se volvió al ataque olvidándose de defender. Y entonces apareció Messi.

El Real Madrid va por el buen camino

La situación del club blanco me provoca envidia. Mientras ellos tienden a encaminar la gestión hacia el buen camino, el Barça hace todo lo contrario. Aunque Florentino sigue siendo Florentino, su confianza en Zidane le ha sido devuelta en éxitos. Más allá de lo que el presidente pretenda hacer con el club, por fin ha entendido que el líder del proyecto debe ser alguien de fútbol y no él.

El Barça deberá trabajar y mucho si quiere competir de verdad con un Real Madrid muy pensado. El club catalán está desaprovechando a Messi. Mientras el Madrid ha rodeado a Cristiano con los mejores, el Barça tiene al mejor mal rodeado, esperando que sea él solo quien gane la Champions. Y no quiero decir que el Barça tenga un mal equipo, pero la visión de futuro está siendo nula, y mientras el Real Madrid se ha llevado a Isco o Asensio, el Barça vendió a Thiago por 18 millones. El Madrid está plantando las bases para el futuro, mientras que el Barça se agarra a Messi como si el argentino fuese eterno.

Pintan bastos para el Barça, y lo peor de todo es la falta de confianza que genera ésta directiva. Los equipos viven etapas, y debemos asumir que estamos de lleno en la del Real Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

Oda al fútbol

Algunos todavía no han entendido lo que Messi significa para el fútbol. No todos los que disfrutamos de este deporte le valoramos de la misma manera, y aunque no puedo entender que no lo hagan, puedo respetar opiniones y preferencias, pero no los reproches.

A Einstein le tocó ser el más inteligente de la historia, Mozart componía sinfonías con apenas cuatro años y Dalí fue uno de los grandes genios de la pintura en el siglo XX. Todos nacieron con un don que les hizo ser diferentes al resto, y Messi también lo tiene. Él es el mejor de la historia jugando a fútbol. Entiendo que parezca una auténtica barbaridad compararle con semejantes genios cuando él lo único que hace es jugar a un insignificante deporte como es el fútbol, pero no, no es solamente fútbol. Para entender por qué Messi es un héroe, lo primero que hay que entender es que algunos vivimos el fútbol de la misma forma que otros viven la música, la pintura o la ciencia, entre otras miles de cosas que pueden hacer disfrutar a una persona.

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Cuando la familia Messi le vio jugar por primera vez con cuatro años entendió que se trataba de otra cosa. Messi destacaba entre todos los niños que jugaban en la calle. Era extraordinario. Llevaba la pelota pegada al pie, igual que ahora; regateaba a quien se le ponía delante, como ahora; pero era el más pequeño de todos, exactamente igual que ahora. Sus padres tuvieron que costear un tratamiento muy caro para que le ayudara a crecer cuando Newell’s Old Boys y River Plate le dieron la espalda por su altura. Tras el rechazo de los clubes argentinos a aquel gran talento, Leo Messi y su familia vinieron a Barcelona. Lo dejaron todo. Aquel pequeño genio con tan solo 13 años ya tenía a sus espaldas el futuro de su familia. El FCBarcelona vio en Leo Messi algo único, y apostó por él.

Messi ya tiene 29 años, y desde que debutó con 16 hasta hoy ha llevado al FCBarcelona a lo más alto. El club ha vivido su época más gloriosa, y todo gracias a él. Lo ha ganado todo: Champions, Ligas, Copas, Supercopas, Mundiales de clubes y ha levantado 5 balones de oro. Messi ha conseguido todo lo que un jugador de fútbol puede conseguir a niveles de club, pero no lo ha hecho con su selección. Barcelona se lo dio todo.  El club pagó el tratamiento que necesitaba, le formó, le enseñó, le inculcó una forma de ver el fútbol única en el mundo, pero Leo Messi rechazó jugar con España. Tenía el sueño de jugar para su país y lo consiguió.

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Messi es el mejor siempre, y no solamente por sus goles, sus jugadas imposibles y su extraordinaria visón y lectura del juego, que también, sinó porque para él ser el mejor no es lo más importante. Él quiere ganar por él, por sus compañeros y por la afición. Si resulta ser el héroe del partido, bien, y si lo es un compañero, también bien. Jamás le hemos visto irse cabreado de un partido por no haber marcado un gol. Siempre que se ha ido cabreado ha sido por perder, porque si pierde él pierden todos. Messi es consciente que es el líder de sus equipos, y por eso lo intenta siempre. Normalmente lo consigue, pero también hay veces que falla. Podría nombrar miles de gestos que hacen a Messi el mejor, pero me quedo con uno. Las tres grandes competiciones que Leo ha perdido con Argentina como capitán se han decidido en algún momento en una tanda de penaltis. El quinto penalti es el más bonito, el que decide, el que sale en la portada del día siguiente, pero Leo Messi siempre ha tirado el primero. El primero es el importante, el que encarrila toda la tanda, pero el que nadie recuerda si ganas. Si fallas el primero, vas a remolque durante el resto de lanzamientos, y él lo falló el domingo. Es él quien deja a sus compañeros delante del portero, quien dirige y mueve a todo el equipo, pero tuvo que ser él quien junto a Biglia falló el penalti que dejó a Argentina sin Copa America.

Leo Messi no soporta perder, y con su selección lo ha hecho ya en muchas ocasiones. Se ha dado cuenta de que no puede hacer nada más para conseguir algún título, ya lo ha hecho todo, y por eso ha decidido marcharse. Sin él Argentina no hubiese llevado a las finales de Copa América, y muchísimo menos a la final de un mundial, pero no ha conseguido levantarlas. Todo el país latino-americano se ha volcado para pedirle que no se vaya, que tiene que volver para hacer a Argentina campeona en el mundial de 2018. ¿Para eso lo quieren? Y si vuelven a caer ¿qué pasará? No, señores. Los argentinos han tenido muchos años para darse cuenta de qué tipo de jugador tenían el privilegio de tener en su equipo. Han tenido la oportunidad de decirle cuando han perdido que es el mejor, que no se preocupe, que tenerlo en su equipo es el mayor título que se puede tener. Messi no les falló nunca, ni siquiera recordó que el fútbol de su país no apostó por él cuando era niño. Volvió y les hizo disfrutar de esas cuatro finales que no se conseguían desde hacía muchísimos años. Leo Messi es un jugador para disfrutar en cada arrancada, en cada cambio de ritmo, en cada regate, en  cada gol…Messi consiguió la madrugada del lunes que todos los que le queremos viviéramos aquel partido como si se tratara de nuestro propio país. Pero ellos eso no han sabido valorarlo, y Messi se va por no poder hacer feliz a esa gente que no cree en él.

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Argentina no merece a Messi. No han sido agradecidos. No merecen que vuelva, pero yo también quiero ver a Leo levantar un mundial. Yo no voy a exigir a Messi nada nunca, ni Champions, ni ligas ni por supuesto ese mundial. Yo quiero que lo gane por él mismo. No quiero que le demuestre nada a nadie, quiero que este orgulloso de lo que ha conseguido, y ahora mismo gracias a la colaboración de algunos siente que ha fracasado. Leo, tú no has fracasado. Nos has hecho llorar, has hecho que disfrutemos de algo que no habíamos visto jamás. Hacer feliz a tanta gente solo lo consiguen los grandes, y tú eres uno de ellos. Es por eso que Messi es un héroe, porque arrastra a sus espaldas a millones de personas que dependen de él para grandes momentos de felicidad. Lo ha ganado todo, pero sin duda el mayor trofeo de su vida será ser recordado como el mejor de la historia sin ni siquiera querer serlo.

Leo Messi es un capo de la mafia

Leo Messi recibió en 2013 una querella que le acusaba de defraudar 4.1 millones de euros en las actividades fiscales desde 2007 al 2009. Al día siguiente la noticia ocupó portadas de todo el mundo, y aunque los abogados del jugador se encargaron de emitir un comunicado en el que aseguraban que su cliente era inocente, evidentemente, se marcó a Messi como ladrón de por vida.

Fueron días de decepción para la culerada. La familia abonó 5 millones de euros correspondientes a la cantidad defraudada más la multa días después, lo que confirmaba el fraude. Sin duda Leo Messi tributó de forma ilegal en las tres declaraciones anteriores al 2009, donde el nombre del jugador empezaba a crecer y las marcas se lo rifaban. El dinero sin declarar proviene de los pagos por campañas publicitarias, el cual fue ingresado en los paraísos fiscales de Uruguay y Belice. En 2013 Leo declaró en los juzgados de Gavà, donde afirmó que él no sabía nada de lo que firmaba, y que confiaba en sus asesores. Con la multa pagada y la declaración hecha, todavía en 2016 sigue en pie el caso, y Leo Messi tuvo que volver a declarar. Esta vez en la Audiencia de Barcelona, donde periodistas de todo el mundo le recibieron para divulgar su imagen sentado en el banquillo.

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Tras la declaración de 2013 la Fiscaíia declaró a Leo Messi inocente de las actividades ilegales que se habían producido y le retiró los cargos. La Abogacía del Estado desetimó la decisión de la Fiscalía y por lo tanto se mantuvieron los cargos contra Leo Messi, aunque  la multa ya se había abonado y las penas de cárcel eran menores a los dos años, por lo cual no había posibilidad que el argentino fuera a la cárcel. ¿Qué pretendía la Abogacía? Aquella retirada de cargos imposibilitaba el hecho de ver a Messi sentado en el banquillo para declarar. Quizá, para alguien a quien no le guste el que dicen que es el mejor jugador de la historia, esa imagen tenía un morbo tremendo, y no estaban dispuestos a dejarla escapar. La abogada que decidió sentar a Messi en la Audiencia de Barcelona, Marta Silva Lapuerta, fue ex directiva de la junta de Florentino Pérez, hija del ministro franquista fundador de Alianza Popular. Solo los mal pensados encuentran una curiosidad en este dato, lo que si resulta extraño es ver a un acusado que ya ha pagado la multa correspondiente llamado a declarar. Marta Silvia Lapuerta era entonces la máxima responsable de la Abogacía del Estado, responsable de la desvinculación de Mariano Rajoy con la contabilidad B del PP. La abogada fue propuesta para ocupar el cargo por Ruíz Gallardón, uno de los contactos más directos de Florentino Pérez y  quien dio el sí a ACS, la empresa del presidente del Real Madrid, para iniciar un multimillonario proyecto en el Bernabéu. Un auténtico pelotazo al que meses más tarde la actual alcaldesa de Madrid,  Manuela Carmena, daría el alto. (Información vía  @FonsiLoaiza )

Sea como sea, Leo Messi ha defraudado a Hacienda, y por lo tanto debe asumir su culpa y la multa que le pertoque. La cosa es que ya lo hizo hace tres años, por más que la Abogacía y algunos medios se empeñen en reavivar el caso. Resulta llamativo si lo comparamos con otros casos parecidos. Xabi Alonso, Iker Casillas, Rafa Nadal o Fernando Alonso tuvieron los mismos problemas fiscales que Leo Messi, pero ellos tuvieron más suerte, y la situación se arregló abonando la cantidad de la multa. Les llegó la querella, pagaron y punto. No hubo declaración ni tampoco grandes portadas ni titulares. Apenas se habló del tema. Seguramente los deportistas españoles merecen mantener una imagen de patriotas. Ellos son un ejemplo, su país es lo primero, y de ninguna manera defraudarían a sus ciudadanos.

TERCERA JORNADA DEL JUICIO CONTRA MESSI POR FRAUDE FISCAL

Leo Messi se convirtió en 2014 en la persona que más tributó en España. Con un patrimonio de 200M abonó a las arcas del estado un 53% de esta cantidad, con el IRPF más alto del país, y el tercero de Europa. Leo Messi no es la persona más rica de España. En absoluto. El fútbol es un mundo rico, pero los niveles económicos no se acercan ni de lejos a los grandes patrimonios de Amancio Ortega, Rafael del Pino, Juan Roig o el mismo Florentino Pérez. El presidente de ACS factura  40.000 millones de euros al año, y tributa solamente un 1% en impuestos.  Tampoco hay que olvidar todas aquellas instituciones y empresas que deben cantidades indecentes a hacienda, y sin embargo continúan con sus actividades como si nada ocurriese. Sin ir más lejos, los clubes de fútbol son uno de los casos con deudas fiscales, pero para situarnos en números, podemos hablar de las empresas de Rafael Gómez en el sector textil, las cuales deben un total de 186 millones de euros. España reúne una deuda entre sus persona jurídicas de 14.900 millones de euros. Muchos de ellos son casos estancados, que no avanzan ni se desatascan. Sin embargo el caso de Leo Messi ha corrido mucha prisa, y sin necesidad hemos visto al crack del Barça declarar frente al juez tres años después de pagar la multa correspondiente.

El contexto jurídico del país y las preferencias no eximen en absoluto a Messi de su delito. De hecho, según mi humilde opinión, cuesta mucho creer que los asesores fiscales de un personaje tan grande y tan mediático como él se olvidaran de comentarle que iban a actuar ilegalmente para proteger ciertas cantidades de dinero. Es evidente que a Messi le llevan y le traen en estos temas, pero la cantidad de impuestos que pagan los futbolistas (y  no algunos empresarios como hemos visto) es altísima, y si existe la posibilidad de desinflarla, mucho mejor. Creo que Leo aceptó ahorrarse algún dinero, pero de ahí a ser el cerebro de una fantástica trama fraudulenta hay un nivel abismal.  A pesar de mi punto de vista sobre el tema, la Fiscalía me quita razón y retira nuevamente los cargos al jugador tras la declaración en la Audiencia de Barcelona. Ellos dan validez a lo que Messi argumenta y por lo tanto creen que él no tuvo nada que ver. Es la segunda vez que la Fiscalía absuelve al argentino, pero la Abogacía insiste en acusarle e incluso le compara con un capo criminal, quien, dice el abogado del estado, controla la trama aunque no está al tanto específicamente de cómo se lleva a cabo, sino que le importa el resultado final.

Por lo tanto, la Abogacía defiende que Leo Messi es capaz de liderar un fraude. Sin embargo, personajes imputados por casos mucho más grandes, que se han dedicado muchos años a crear empresas fantasma o a jugar con falsas donaciones a ONG, han usado el “no sabe, no contesta” frente a la misma Abogacía, pero en este caso les ha funcionado. Parece que Leo Messi no ha tenido la misma suerte que sus compañeros deportistas, y tampoco la que sus colegas capos mafiosos. Quizá busquen que se canse y se marche de España, pero esto se lo dejo a las mentes más rebuscadas, como la mía.

Desmontando La Undécima

El fútbol es imprevisible, resultadista y en ocasiones injusto. El Real Madrid ha ganado la undécima, y eso quedará para siempre, pero en la memoria de algunos quedará esta temporada del equipo blanco como seguramente la más surrealista e injusta de su historia.  Seguramente este post pueda resultar cómico a los madridistas, ya que hoy celebran  la Champions mientras yo hago una lectura paralela en la que me cuesta encontrarle el mérito, pero a mí me gusta ir más allá, y este título hay que fragmentarlo y analizarlo.

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Esta Champions vale lo mismo que la que ganó el FCBarcelona el año pasado, en la que eliminó a todos los campeones de Europa (Manchester City, PSG, Bayern de Munich y Juventus), y eso molesta. Cuesta aceptar que los dos títulos tengan el mismo reconocimiento cuando el Real Madrid es el primer equipo de la historia que gana la Champions sin tener que eliminar a ningún campeón de la competición.  Jode mucho pensar, y digo jode porque no encuentro otra palabra más adecuada, que haya sido tan plácido para el equipo de Zidane conseguir el título más difícil sin apenas esfuerzo, y que equipos como el Barça o el Bayern de Munich estén fuera de la competición. Algunos vendieron épica la remontada contra el octavo de la liga alemana, pero aquellas semifinales insípidas, sin tensión y con un gol de rebote no se pueden comprar como una eliminatoria sufrida y trabajada. Los blancos se han enfrentado a equipos que no han ganado sus ligas ni en 2015 ni en 2016 (Roma 2º/2º, Wolfsburgo 2º/8º, City 2º/4º). Una trayectoria sin complicaciones y comparable a una Europa League que para un equipo con un presupuesto tan grande se queda muy corta.

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Fuera del camino allanado que la suerte ha planteado para el Real Madrid, la final fue un escándalo. El primer gol de Sergio Ramos debió ser anulado por fuera de juego, el árbitro no vio un penalti por unas manos descaradas del capitán y tampoco le expulsó en la última jugada de los 90 minutos reglamentarios por cortar una contra del Atlético que podría haber supuesto el 1-2. Estas jugadas han pasado desapercibidas incluso por la realización de la retransmisión del partido, que apenas puso la repetición y volaron de la memoria de aquellos con más picardía. De momento, todos recordaremos esta final como el gol en fuera de juego de Ramos, igual que la séptima con un gol también en fuera de juego de Mijatovic,  el cual les dio la victoria.  Los culés guardamos estas acciones en nuestra memoria para esbozar una sonrisa irónica cada vez que tachen a nuestro equipo de ladrón. Sonreír y callar. No podemos hacer otra cosa si no queremos entrar en una  infinita discusión en la que la conclusión es que el FCBarcelona roba todo lo que gana.

Finalmente la final la ganó la historia. El Atlético hizo una buena final en cuanto a tensión competitiva se refiere, pero no le fue suficiente y pagó muy caro el error de Griezmann desde el punto de penalti al inicio de la segunda parte. El Madrid marcó el gol y ya se imaginó levantando la orejona. Le regaló el partido a los del Cholo, algo que se le hubiera reprochado hasta la eternidad a Zidane si su equipo llega a perder la final. Pero no, el destino le tenía preparado un revés a la temporada del Madrid y un nuevo guantazo al Atlético de Madrid. Los del Cholo eliminaron al campeón y al Bayern de Munich, pero a la hora de la verdad volvió “El pupas” y fracasó de nuevo frente a su eterno rival.

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El Real Madrid es un equipo que, guste más o menos, ganará siempre, más o menos repartido pero lo hará. Es uno de los dos clubes más importantes de la historia y en su ADN lleva el éxito. A partir de aquí podemos hacer un profundo análisis de sus éxitos y de su repercusión en la historia del fútbol. A mi parecer, el Real Madrid es una institución grandiosa, de las más influyentes del mundo, pero al caer en las manos de Florentino Pérez se ha convertido en una empresa que poco tiene que ver con el fútbol. Como decía, el club ganará siempre, aunque sea de una forma inmerecida como ha ocurrido este año. Seguramente sea el único club que puede ganar una Champions sin apenas esfuerzo. Es increíble, pero lo han conseguido. El FCBarcelona ha necesitado crear un proyecto, cambiar toda una mentalidad instalada y marcar épocas para ganar. El club catalán no podrá jamás ganar algo sin merecérselo. Esto es así. Ha tenido siempre que trabajar las cosas y rozar un fútbol sublime para ganar Champions, una competición que hasta esta temporada requería un considerable esfuerzo. Es injusto, sí. Se trata de un club enlazado con la suerte y con una identidad ganadora, pero analicemos un instante la situación. ¿Ha marcado el Real Madrid una época?, ¿Se recordará este Madrid por algo concreto? Yo lo tengo claro: no. Las victorias del club madrileño en la última década han servido para rellenar vitrinas e inflar el número de títulos, pero dentro de 50 años estos títulos serán simples números sumados a los de sus grandes épocas del siglo XX, donde sin ninguna duda fue el dominante del fútbol mundial con matizaciones que los más sensatos conocen. Los culés por suerte hemos disfrutado del Barça de Ronaldinho, del Barça de Guardiola, de Messi…Equipos que han ganado títulos marcando épocas. Nosotros podremos mirar nuestras vitrinas y contar una historia de cada trofeo, porque el FCBarcelona es eso, trabajar, brillar y ganar. Solo el tiempo dará el verdadero reconocimiento a cada título y a cada época, hasta entonces solo queda disfrutar de este equipo que está haciendo historia, celebrar cada victoria y recolectar todos los recuerdos posibles para el día de mañana estar más orgullosos si cabe de la época dorada del FCBarcelona, algo que el Real Madrid no tendrá.

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Sea como sea, esta victoria garantiza la continuidad de Zidane, un entrenador que no ha sido capaz de remontarle la liga a un Barça que ha perdido 11 puntos, que se conformó con un 1-0 en todas unas semifinales de Champions, y que está endiosado por las voces que representan a su presidente, pero que todavía no ha demostrado absolutamente nada. También seguirá Florentino Pérez, el mayor amigo del FCBarcelona. Un tipo que como ya he comentado, ha convertido al Real Madrid en un juguete a su disposición, y por lo tanto jamás mirará en beneficio del club, sino en el suyo propio. Y finalmente también seguirá Cristiano Ronaldo, un jugador que se autonombra el líder del equipo aunque desaparece en la final pero vuelve a aparecer para pedirse el quinto penalti y ser el héroe y así de paso asegurarse otro Balón de Oro, su verdadero objetivo. Ganarán, pero lo harán sin más. Ganar no sirve de nada si después nadie te recuerda. Que sigan viviendo en ese mundo tan alejado de la realidad, que se ahoguen en su arrogancia mientras el mundo admira al FCBarcelona.

Afición desagradecida

El Real Madrid se clasificó ayer para la final de la Champions. Es evidente que la noticia no agrada a ningún culé, pero según veo la cosa está llegando a unos niveles surrealistas. Parece que la temporada ha terminado.

El Barça, que vive por y para sus aficionados, se juega estas tres próximas semanas dos títulos, y algunos de ellos(muchos) están más centrados en apoyar al equipo del Cholo el 28 de Mayo que hacerlo a su equipo este domingo en el Camp Nou. Desde anoche, parte de la culerada ha calificado la temporada de desastrosa sin ni si quiera esperar para quizá volver a celebrar otra liga y otra copa. Que el Real Madrid pueda ganar la undécima Copa de Europa de su historia(6 Copas de Europa y 4 Champions) ha generado una situación de negatividad que parecía superada tras un cambio de mentalidad que trajeron tantísimos títulos de la mano de Cruyff y Guardiola. Pues no. El Culé se ha quedado en el siglo pasado, donde la derrota del rival significaba tu propia victoria. No digo que el culé no pueda alegrarse de las derrotas del Real Madrid, pero quitarle mérito a tus propios éxitos porque ellos también ganen, parece bastante ridículo.

¿Qué deberían pensar los jugadores? Ellos vienen de regalarle a la afición cinco títulos en un año, y no solo eso, también tienen la posibilidad de ganar dos más esta temporada. Tras ese esfuerzo, reciben una desconfianza por parte de su afición y un desinterés en el posible doblete. El año que no ganen nada se les matará y se les exigirá que ganen al menos un titulo. Ellos pueden ganar dos, y tampoco sirve. La afición exige más al equipo que a ellos mismos, y es injusto.

Me da vergüenza convivir con esta afición. No hace tanto el Barça le hacia el pasillo al Real Madrid, y hoy no sirve poder ganar una liga y una copa. Si el Barça supera sus dos siguientes partidos, conseguirá su sexta liga en los últimos ocho años. Seis ligas de ocho. Es una auténtica burrada. Y no solo eso, sino que en estos ochos años ha conseguido tres Champions. ¿Qué queréis? Me pregunto que maldito milagro espera la afición para que cada temporada se ganen los 6 títulos. No pretendo dar lecciones de buen culé, únicamente denuncio lo que estoy viendo y critico a una afición que no tarda en tirar su camiseta y llamar vago al mejor jugador de la historia del club cuando el equipo pierde. Pensemos y valoremos lo afortunados que somos por disfrutar de una generación que solo hace que darnos alegrías.

 

¡Vaya hostia!

Todavía me duele el guantazo. ¿A cuánto se pagaría el 2-0 en Wolfsburgo? Felicito al alemán orgulloso y optimista que creyó en lo que nadie hizo. Hemos caído todos. Incluso el propio Wolfsburgo, o eso parecía, creía muy poquito en su victoria y mandaba mensajes decepcionantes para su afición. Dante, central del equipo alamán pronosticaba que tenían un 2% de posibilidades de pasar la eliminatoria. ¿Un poco triste no? Lo que está claro es que queda la vuelta en el Bernabéu, y lo normal sería ver al Real Madrid en semifinales, pero quién sabe qué pasará el martes.

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Todo el mundo cree que lo de ayer fue un error, un tropiezo sin importancia que el Madrid arreglará con la épica de su estadio en las grandes noches Europeas. Yo no creo que sea un tropiezo. Creo que el Madrid ayer fue el Madrid de toda la temporada. Los errores que cometió ayer el equipo son los mismos que ha estado cometiendo desde Agosto, y ni Benitez ni Zidane han conseguido corregirlos. La defensa es un flan, el centro del campo no crea y la BBC no desequilibra. No debe resultar extraño que un equipo en estas condiciones se quede fuera de todas unas semifinales de Champions. Lo surrealista es que sea eliminado por un equipo que es 8º en la Bundesliga. La sorpresa es el Wolfsburgo y no el Madrid. Según he estado leyendo, el último mes del equipo alemán ha sido desastroso, un hecho que ha dejado más parado si cabe a cualquier seguidor habitual de la liga alemana, que no apostaban nada a favor del equipo de la Volkswagen.

Parece que el accidente fue el sábado en el clásico y no ayer en Alemania. El Madrid va a la deriva, sin todavía en abril saber a qué juega y con una plantilla que parece que ha dado la temporada por terminada ganando en el Camp Nou. Ya lo advertí el domingo en mi primer post. Ni el Barça fue el Barça, ni el Madrid fue el Madrid. El diagnóstico del partido fue equivocado por parte de los de siempre, y en la primera batalla, primera derrota. No puedes creerte el mejor por ganar un partido. Que si, que es el Clásico y ganar a tu eterno rival es siempre importante, pero no te hace invencible como algunos han creído.

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En todo caso, lo de ayer es una lección para todos. El afectado es el Real Madrid, pero estos partidos demuestran la grandeza del fútbol, y te hacen ver que el exceso de confianza siempre se paga. No culpo al Madrid por creerse superior al Wolfsburgo porque lo es, y el que lo niegue está ciego, pero el momento que atraviesa futbolísticamente el equipo debería ser suficiente para ser prudente y tratar con la misma importancia y dificultad todos los partidos.

Prudencia es la que le pido al aficionado del Barça que ya celebre la eliminación del Madrid. Los culés fuimos los primeros en subestimarles el sábado y ocurrió lo que ocurrió. La plantilla de Zidane es espectacular, y estoy segura que es capaz de ganar una Champions sin una versión arrolladora. El culé hoy debe olvidarse del Madrid y tener calma, sentido común y centrarse en el valor del partido más importante ahora mismo para el Barça, que no es la vuelta en el Calderón, sino la visita a Anoeta del sábado. Un campo que recuerda fantasmas del pasado y es IMPRESCINDIBLE ganar para seguir en la lucha por la liga.

El análisis de la vergüenza

Basta ya. Estoy cansada de criticar lo mismo una y otra vez. Harta de tener que justificar las victorias del Barça. Lo seguiré haciendo todas las veces que lo crea conveniente, pero me llego a plantear si realmente vale la pena. Lo hacen a propósito. Les encanta. Ayer, antes de ver la repetición, suplicaba con los ojos cerrados que la segunda amarilla a Torres fuera justa. No me gusta que el Barça gane con favores y a veces lo hace, pero ayer no fue el día. El Barça ganó porque fue mejor. Contra 10, es cierto, pero fue mejor. Deseaba que la amarilla lo fuera, pero daba igual si lo era, porque ya tenían el qué.

 En la capital celebraron más la expulsión de Torres que su gol, y ya es decir. Una acción para debatir, para tachar al Barça de ladrón, para volver a quitarle el mérito otra vez, como cualquier otra, sin necesidad de usar el sentido ni la coherencia. La acción de Fernando Torres decantó el partido claramente, y quizá la eliminatoria, pero es tan justa y clara como la roja que no vio Suárez. Ahí se equivocó el árbitro. Sin duda alguna. Pero no acabo de entender porque si tienen una razón para quejarse, buscan cualquier otra para inflar el escándalo.

Nadie vio un penalti de libro a Leo Messi allá por el minuto 70, nadie. Tampoco vieron las 6 amarillas que debería haberse llevado Sergio Ramos el sábado. Eso nadie lo ve. Suárez no tendría que haber jugado la segunda parte, pero las quejas absurdas le quitan sentido a las que tienen razón. Cárcel para Suárez. Deberían sancionarlo otros cuatro meses y retirarlo de toda actividad deportiva como si de un perro se tratase. Ya lo hizo la Fifa. ¿Eso quieren? ¿Y entonces qué merece Cristiano Ronaldo? Lleva cinco agresiones esta temporada en liga. 5 patadas y puñetazos a los que él mismo y todos sus guardaespaldas llaman “lances del juego”. Las cosas no son así. Robar es igual de grave para todos: para negros y para blancos, para hombres y para mujeres,y para pobres y para ricos. Aunque pensándolo bien, si el país donde vivimos pone en duda hasta esta regla tan básica que le voy a pedir al fútbol…

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 Siento impotencia. Solo tengo palabras para denunciar la descarada campaña en contra que sufre año tras año el FCBarcelona. Palabras que se quedan aquí, y que seguramente tenga que volver a sacar en cualquier otro partido de mérito del equipo. No puede ser que vivamos justificando una y otra vez lo que consigue el Barça. Es injusto, y mucho más cuando ves el desequilibrio que sufre la comparación con errores arbitrales a favor del otro equipo: el bueno, el que lo hace todo bien. Los medios madridistas(todos los de la capital) han tenido suerte. Suerte porque es el Atleti. Ahora se ponen todos la camiseta rojiblanca por el orgullo herido de su vecino madrileño. Ese vecino al que cuando se convierte en el rival de su Real Madrid tachan de rácano, de violento, de victimismo, de falso modesto…¿Defendéis al Atlético o atacáis al Barcelona? Es tan evidente que no voy a molestarme ni a argumentar mi respuesta.

 Resulta curioso ver las portadas hoy de MARCA y AS. Periódicos que dedican el 90% de sus portadas al Real Madrid pero que ayer por la noche decidieron que dejar al Barça de ladrón sería mucho más interesante. Ambos dejan al árbitro de protagonista y dicen que el Atlético perdió por su culpa. El domingo, como ya comenté en el primer post, los dos periódicos decidieron no darle importancia a los minutos que el árbitro regaló a Sergio Ramos y únicamente se la dieron al Madrid y a su grandísima hazaña.

El partido

No me gustó nada. Primero por esa inevitable sensación tras la roja a Torres de deberle algo a alguien. Aún creyendo en la expulsión, sabes que el equipo esta sentenciado a la acusación de robo y evidentemente, molesta. El Atlético salió bien, metido en el partido y sabiendo lo que tenia que hacer. El 0-0 era un buen resultado, ya rematarían en casa. Salió intenso, como siempre, presionando la salida de balón del Barça y sin dejarles respirar. Hizo la típica presión de los primeros 20 minutos para asustar al rival, y si cae algo, mejor. Efectivamente encontraron un gol valiosísimo que les deja vivos para la vuelta. Los del Cholo le regalaron la posesión al Barça desde el principio. No quisieron la pelota. Nunca la quieren, pero lo de ayer fue muy descarado. El Atlético de Madrid es un equipo incómodo, difícil, y aunque se ha gastado 90 millones este verano tiene muchas veces actitudes de equipo pequeño. Con 0-1 en el marcador, con 150 minutos todavía por delante, el portero Oblak perdía tiempo en cada saque de portería. Cada equipo tiene su estilo y su estrategia para conseguir títulos, pero todavía no he entendido el hecho de jugar a fútbol y le regalarle el 70% de la posesión al rival. Media hora para ganar un partido. Y se puede, desde luego, pero me parece que tienes poco que reprochar ante una derrota.

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El Barça estuvo impreciso, nervioso. Hasta Iniesta fallaba los pases, y eso es mal síntoma. La primera parte fue muy mala. Incluso con 10 jugadores el Atlético pudo marcar el segundo. Fue en la segunda parte cuando el equipo de Luis Enrique puso una marcha más. Los primero 15 minutos fueron asfixiantes para el Atlético. El Barça atacaba una y otra vez el área rival hasta que llegó el primero. Suárez consiguió meter una pelota suelta en un área repleta de jugadores. El Camp Nou retumbó y fue entonces cuando creyó en la remontada. Tras el esfuerzo del equipo hasta el gol, volvió la calma al partido. Pocos minutos después llegó el 2-1 que ponía de cara la eliminatoria para el Barça, pero querían el tercero. Los dos centrales del Barça ni fueron a celebrarlo con sus compañeros, convencidos de poder marcar uno más y sentenciar así la eliminatoria. No pudo ser, y la eliminatoria se decidirá en el Calderón. Sin duda será un escenario muy encendido por la polémica de ayer, y el Barça no deberá fiarse de un Atlético que querrá la revancha e intentará mostrar a su afición de lo que son capaces.